viernes, 4 de noviembre de 2011
Accidentes de tránsito: nuestra cultura de transgresión
La cultura de una sociedad se define como el conjunto de prácticas humanas cuyos rasgos distintivos son los que, justamente, caracterizan a esa sociedad, incluyendo la producción de bienes materiales y simbólicos. Es decir, que estas prácticas humanas y estos comportamientos sociales, van elaborando un universo específico de instituciones, costumbres, hábitos y normas que, en su conjunto, expresan los valores de esa sociedad.
En una sociedad como la nuestra, donde las normas se soslayan constantemente, invocando necesidades particulares y apoyándose en la impunidad que genera la corrupción, el amiguismo, las acciones corporativas, los controles laxos, entre otros, es lógico pensar que el rasgo distintivo de esta cultura sea la transgresión.
La cultura de la transgresión la vamos contruyendo, día a día, entre todos nosotros. No somos menos culpables que el conductor que acepta trabajar más horas de las admisibles o que el inspector que mira hacia otro lado ante una infracción o que aquel que defiende un acto ilegal mediante acciones corporativas o el que presiona a los funcionarios para que se aceleren plazos saltando la normativa vigente. Cada uno de nosotros, cada vez que elude una norma, simple o compleja, como cruzar una calle sin tener luz verde, detener un taxi en cualquier lugar de la calzada, conducir un vehículo a mayor velocidad de la permitida, irrespetar una fila de cualquier tipo o falsear los datos en los pagos de un impuesto, está contribuyendo para afirmar, cada vez más, esa cultura de la transgresión.
Los accidentes de tránsito no son sólo un problema vial, son el aspecto visible de un profundo y complejo problema cultural.
Legislador Raúl Puy
miércoles, 22 de septiembre de 2010
A diez años de la victoria progresista en la ciudad
Cuando se acaban de cumplir diez años de la asunción del gobierno progresista encabezado por Aníbal Ibarra, el cual integramos los socialistas, las comparaciones con la gestión actual se hacen evidentes. Y no se trata de detalles menores los logros conseguidos frente al ejercicio que del poder hace la derecha Macrista en Buenos Aires.

La fuerza progresista, democrática y popular que se articulo en torno de Aníbal Ibarra proyectó una Ciudad acorde al ciudadano que la habita, pero también pensando en los millones que a diario se movilizan trabajando en ella. Puso la mira en las obras de infraestructura claves, como el desarrollo de los subterráneos, a partir de las extensiones de las líneas B y D, el comienzo de las obras en la nueva línea H, además de trabajos hidráulicos que frenaron las constantes inundaciones que se daban en varios barrios porteños. Además, fue el período récord de construcción de viviendas por parte del Estado, y del otorgamiento de soluciones habitacionales a través del Instituto de la Vivienda.
Sin embargo, ungido en la época de la convertibilidad, nuestra fuerza política debió hacer frente a la crisis económica, política e institucional más seria que atravesó nuestro país desde la restauración de la democracia. El fin del 1 a 1 y la caída del gobierno nacional en diciembre de 2001 significó un trauma profundo que la ciudad sorteó con esfuerzo, pero sin la necesidad de emitir los famosos bonos a los que se vieron obligados las provincias.
Entonces, sin dejar de abonar salarios a sus trabajadores y privilegiando sin dudar la salud, la educación y la acción social por sobre las muchas obras de infraestructura que se venían desarrollando -y que debieron aminorar su marcha- el énfasis estuvo puesto nuevamente en consideraciones cercanas al pueblo.
Hoy que la ciudad goza de una gran recaudación impositiva, fruto de una situación nacional e internacional inmejorable a raíz de una mejora sustancial en los términos de intercambio económico, es fácil comprobar que ninguna de esas áreas ha sido tomada seriamente por el gobierno de Macri como prioridades, pero tampoco pueden verse grandes progresos en infraestructura urbana, más allá del maquillaje que representa convertir avenidas en pintorescos bulevares doble mano, la poda de algunos árboles y la reparación deficiente de baches y aceras.
Precisamente el buen manejo del progresismo frente a la profunda crisis, le permitió conseguir a Aníbal Ibarra en 2003, ser reelegido con más del 53% de los votos. Eso no se logra ni se explica, más allá del capeo en temas económicos, sin entender lo que significó para la ciudadanía su defensa de lo público, la insistencia en la necesidad de una integración social, la transparencia de su gestión, y el decidido impulso a las políticas sociales, educativas y culturales.
El establecimiento de planes sociales modernos como el Vale Ciudad o el programa de Ciudadanía Porteña son otros aspectos importantes que su gestión hizo para mitigar la pobreza y la indigencia en una ciudad que bajó la mortalidad infantil en un 20% a lo largo de la década de gestión progresista.
Más de cuarenta mil becas escolares, el plan Deserción Cero, la creación y desarrollo de 27 nuevas escuelas y los Polos Educativos Saavedra, Casa Amarilla y Villa 20, así como la jerarquización del salario docente, son realidades contundentes en la tarea llevada a cabo en el área de educación.
Todo fue conseguido equilibrando el presupuesto, renegociando deudas y manejando con criterio los ingresos, para no recaer en la necesidad de impuestazos que afecten aún más el poder adquisitivo de los ciudadanos.
En el aspecto urbano, nuestro gobierno fue el responsable de la modificación profunda del área central de nuestra ciudad, con las modificaciones realizadas en la avenidas Corrientes y 9 de Julio, la remodelación de la peatonal Lavalle y los arreglos del Pasaje Santos Discépolo, Uruguay y Diagonal Norte.
Asimismo, la ecología también fue un fuerte del gobierno que comenzó el desarrollo del Corredor Verde del Oeste, y de la Nueva Costanera, modificando en gran parte la relación que Buenos Aires tiene con el Río de la Plata, extendiendo y mejorando la Reserva Ecológica, finalizando el nuevo Parque de los Niños y los espacios verdes en Puerto Madero.
Sobre ese aspecto, cuando nadie duda en que Buenos Aires es la capital cultural de Sudamérica, no podemos olvidarnos del gran trabajo que al respecto llevó a cabo el gobierno en la promoción y desarrollo de la educación pública, el desarrollo de escuelas bilingües y la consolidación de festivales de carácter internacional (de tango, cine independiente, jazz, danza), encuentros culturales (La noche de los museos, Ciudad musical) y foros que honraron la vinculación que la ciudad tuvo siempre con la cultura. Esa misma relación lo hizo recuperar escenarios históricos de la cultura y el surgimiento de múltiples espacios en barrios.
Conciente de la importancia del turismo como "industria no contaminante" y del posicionamiento de la ciudad en el mapa Latinoamericano, también se potenció el crecimiento turístico a partir de la promoción de Buenos Aires como destino que resulte atractivo a los visitantes de la región y el mundo, lo que hoy es una realidad que se vive a diario en las calles porteñas.
Contrasta todo esto con la actual gestión del PRO, que ha privilegiado lo privado sobre lo público, que ha puesto fin a las políticas progresistas en el aspecto social, que tiene como resultado un calamitoso estado en las escuelas y la falta de participación en el conflicto con los alumnos, la salud y hospitales abandonados, un desmanejo en el área de seguridad con los jefes de la Policía Metropolitana y el mismo Jefe de Gobierno procesados por escuchas ilegales y una fuerza armada que se asemeja a los períodos más oscuros de nuestro país.
Sólo para dar pequeños ejemplos debemos decir que el gobierno de Macri ha realizado la menor inversión en salud y educación de los últimos 10 años, con subejecución en materia de infraestructura en ambas áreas. Además, se abandonaron por completo las políticas de Vivienda, cayendo la inversión en el presupuesto del IVC a menos de la mitad de lo que era en 2005, alcanzando apenas el 1,47% del gasto total de la Ciudad. En Subtes, encontramos un récord de promesas y desinversión. Atrás quedaron los 10 km prometidos por año, gracias a la peor inversión de la década, con el 0,84%.
En definitiva, los porteños padecemos en estos momentos a un gobierno que no escucha ni atiende a las aspiraciones legítimas de la ciudadanía. Desde la oposición que ahora ejercemos en el Bloque Diálogo por Buenos Aires, nuestra tarea fundamental es defender los valores que caracterizaron nuestra gestión al frente de la ciudad. Así, hemos frenado los impuestazos del PRO, apoyamos a las fábricas recuperadas y empresas vaciadas, contribuimos a conformar un espacio institucional para la gestión del Parque de la Memoria en homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura, seguir bregando por los derechos humanos, la igualdad y contra cualquier tipo de discriminación.
En estos días también se cumplió un nuevo aniversario de Alfredo Palacios, nacido el 10 de agosto de 1878. Ese paladín de la democracia que fuera emblema de las juventudes socialistas de la Argentina y de América Latina fue un férreo defensor de las instituciones y de la voluntad popular, esa que llevó al gobierno a Aníbal Ibarra y con el que terminó injustamente una alianza política a espaldas del pueblo teniendo la triste consecuencia del arribo de la derecha al poder en la Ciudad de Buenos Aires.
Raúl Puy
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Mentira se escribe con M de Macri
Alfred Adler (1870-1937)
Psicólogo y psiquiatra austriaco

En el primer caso, Prioridad Peatón, el Ejecutivo manifiesta que, para su gobierno, son más importantes los peatones que los vehículos. Sin embargo, ante un caso concreto, la Ley 3.186 (1), que establecía que, en los cruces con vía férreas, los peatones debían tener las mismas condiciones ambientales que los vehículos, en términos de protección climática, seguridad y con instalación de rampas o medios mecánicos para no excluir el desplazamiento de personas con movilidad reducida, Macri la VETÓ, argumentando que las soluciones físicas son "de muy difícil ejecución, mantenimiento y garantía de seguridad". Lo que es una manera de decir que los privilegiados seguirán siendo los vehículos y que, aunque los peatones sean los más accidentados, tendrán que seguir cruzando por las vías.
En el segundo caso, Primero los Niños, el sólo título parece estar expresando, al menos, una política de prioridad. Sin embargo, la derivación de fondos de infraestructura escolar a reparaciones de aceras, es justamente priorizar la cosmética urbana antes que la educación, dejando de lado la niñez. Los resultados de estas decisiones están claramente denunciadas por la Asesoría General Tutelar, del Poder Judicial de la Ciudad (2) donde, entre muchas otras críticas, hace notar que en el "año 2008 se identificaron cerca de 7900 niñas y niños sin vacante para cursar el nivel inicial" a pesar de su obligatoriedad. Si a esto, que es muy grave, se suman las diferencias, en cantidad de alumnos y en infraestructura, entre las escuelas de las áreas pobres y las ricas, nos parece vivir una realidad muy alejada del enunciado inicial, Primero los Niños.
Ante estos ejemplos, que significan que estamos viviendo una situación social, educacional y humana realmente crítica en nuestra ciudad, generada por la ineficiencia y por un criterio elitista que no compartimos, la única respuesta de Macri parece ser, intentando enmascarar una realidad insostenible, seguir esquivando la verdad. Esta respuesta es similar a cuando, refiriéndose a la red de escuchas que involucra a opositores, dirigentes propios y parientes enfrentados económicamente con su familia, manifiesta que "a él no le interesa lo que dice la gente".
Parece ser que la política de Macri, en lugar de enfrentar y corregir errores, se resuelve construyendo esta manera "goebbeliana" de presentar mentiras esperando, inútilmente, que el tiempo las vuelva verdades.
Raúl Puy
---------------------------------------------------
- Fue un proyecto de mi autoría, sancionado el 17.09.09 y vetado el 13.10.09.
- "Evaluación y Monitoreo de Políticas de Infancia y Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires, desde una Perspectiva de Derechos". Informe Institucional, versión actualizada. Ministerio Público Tutelar, Poder Judicial, noviembre de 2009.
jueves, 17 de julio de 2008
Impacto, distorsión y verdad
Esta crisis puede ser analizada desde varias perspectivas diferentes pero, sin duda, uno de los factores que la genera –y alimenta constantemente– es la ligereza con que, algunas autoridades y dirigentes políticos, hacen manifestaciones y denuncias públicas de dudosa credibilidad pero que tienen el sentido y el efecto de producir un impacto mediático pernicioso, debido a que la verdad que lo refuta llega generalmente demasiado tarde y fuera de contexto.
Los impactos mediáticos, aunque sean efímeros, suelen contar con suficiente espectacularidad como para afectar, confundir o distraer a la opinión pública. Estos anuncios, impulsados por la necesidad mediática de mantener la atención pública, alcanzan una rápida difusión. En cambio las respuestas aclaratorias, que deberían revertir la credibilidad de la denuncia, no tienen suficiente trascendencia, con lo que el mal ya está hecho por el oportunismo político, siendo la principal afectada nada menos que la organización democrática de la sociedad.
El Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el jueves 24 de enero de este año, hizo una denuncia pública sobre los sobreprecios que se pagaban en la compra de alimentos para comedores escolares, manifestando que durante la gestión de Aníbal Ibarra "…se inició este programa que implicaba el pago de un sobreprecio de dos millones de pesos por mes" y que "en muchos casos, parte de esa mercadería que debía ser entregada a los comedores, volvía al circuito comercial" –refiriéndose a la UPECAPS (Unidad de Proyectos Especiales para Compras de Alimentos para Programas Sociales)–. En otras palabras, la denuncia apuntaba: a) al sistema de compras deficiente, que permitía la corrupción; y b) a los funcionarios actuantes, que permitían el reingreso a la oferta comercial a los productos adquiridos.
A pesar de esta denuncia, breve tiempo después, por medio del Decreto 58/08 el Jefe de Gobierno, ratificaba la vigencia del mismo método de compras y la permanencia en el cargo del principal responsable de la actuación denunciada. Este hecho nos obligó a pedir un informe que aclara lo que parecía una obvia contradicción.
La respuesta oficial de la Dirección General de Compras y Contrataciones, fechada el 17. 06.08, explica, entre otras consideraciones, que la diferencia de precios entre la nueva licitación y la anterior se debió a dos causas: a) se amplió la lista de oferentes, generándose una mayor competitividad; y b) se mejoraron las condiciones de pago. Y que, consecuentemente, "…esta Dirección no ha llevado a cabo medidas administrativas para detectar el pago de sobreprecios…", lo que quiere decir que no se identificó acto delictivo alguno.
Ante la contradicción de manifestar la deficiencia de un sistema de compras y su prórroga de aplicación, el citado documento manifiesta "…que la modificación de un sistema de provisión de alimentos para el abastecimiento de necesidades básicas de una población con un alto grado de vulnerabilidad social operado durante más de seis años es una tarea que requiere no sólo la voluntad de hacerlo, sino la responsabilidad de hacerlo bien". Lo que se está diciendo es que este criticado programa en realidad había funcionado bien.
El citado documento aclara a continuación que "Es dentro de este marco que el mantenimiento de la operatoria de UPECAPS cuanto la designación del Sr. Ciorciari como titular de la Unidad hasta el 31 de diciembre de 2008 encuentran su fundamento." En otras palabras, está diciendo que tanto el Programa como su principal responsable fueron, por lo menos, eficientes.
En conclusión, la denuncia del Ing. Mauricio Macri era falsa. Sin embargo, una vez más el daño está hecho y el sistema democrático ha recibido un golpe más.
Raúl Puy